| Desde
el 20 de agosto y hasta el 13 de septiembre,
el Centro Comercial Gran Vía de Hortaleza presenta una gran exposición
de pequeñas casitas: “Casitas
de Juguete” una
curiosa mirada a la representaciones en miniatura de casas
que el hombre ha construido como juego o juguete. Esta no
es una colección de casitas de muñecas, sino
de casitas, en general. El criterio que se ha seguido para
reunirlas es buscar, en
cualquier lugar
insospechado, representaciones de “casas”.
Pueden ser juguetes, maquetas, reclamos publicitarios o cualquier
objeto que cumpla funciones ajenas a las de una casa, como
lámparas, huchas o comederos de pájaros, pero
siempre con forma de casa.
Estas
casitas han sido construidas casi con cualquier material.
Las hay de madera, hojalata, plata, plástico, cartón,
papel, paja, corcho, metacrilato, cristal o materiales sintéticos.
Hay objetos desde el
siglo XIX hasta hoy mismo, y hay piezas de varios
lugares del mundo.
Después
de mucho tiempo rebuscando por los mercadillos, una de las
conclusiones a la que se ha podido llegar es que las miniaturas,
cumplan la función que cumplan, llevan todas en sí el
encanto del juego. Desde la maqueta más
seria hasta la más tópica casa de muñecas,
desde el juego más simple y directo hasta la
más sesuda investigación ha sido un juego en
algún momento de su elaboración. El juego interviene
en casi todas las actividades humanas. Y así, esta
exposición es un rastreo por el juego de niños
y adultos, sus intentos para la resolución de problemas.
El juego es un proceso irrenunciable de los hombres, que
desde siempre, han representado en miniatura los lugares
en que habitan.
La
muestra se compone de más
de noventa piezas, algunas de ellas con familias
de muñecos, mobiliario y accesorios. Proceden principalmente
de España, pero también de Francia, Inglaterra,
Estados Unidos, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suecia,
Italia, Noruega, Canadá, Chequia, y otros lugares.
Las hay de muy diversos tamaños, desde más
de un metro hasta menos de diez centímetros, y las
hay lujosas, aunque no mucho, y también muy
modestas. Son un reflejo
en miniatura de la sociedad de cada país
y época, y su característica principal, es
que son muy curiosas.
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