Una ciudad poco
conocida que tiene mucho que ofrecer
Texto
y fotos: ENRIQUE SANCHO
Desde tiempos antiguos, Albacete se ha definido como cruce
de caminos, como lugar de encuentro en las rutas entre Andalucía
y Levante, entre la meseta y el litoral. También
se describe como punto ideal de partida para descubrir las
bellezas próximas: los castillos que salpican La
Mancha; la naturaleza intacta de las sierras del Segura
y de Alcaraz, el campo de Montiel o las lagunas de Ruidera;
las huellas del pasado, como los vestigios neolíticos
de Hellín, el mudéjar de Ayna, el gótico
de Yeste o el renacimiento de Vandelvira.
Pero tantos caminos que la cruzan y tantos destinos que
la señalan como origen, tal vez hacen olvidar que
esta ciudad tiene mucho que ofrecer, que sus calles y parques
merecen ser recorridos con calma y que, como los cazadores
de tesoros en los mercadillos, hay que rebuscar para descubrir
sus secretos. A eso se han dedicado millones de visitantes
a través de los siglos, que se han visto seducidos
por los ocultos encantos de esta ciudad.
Un feria tricentenaria
Buen ejemplo de ello es la indisimulada atracción
que ejerce su Feria, que desde hace casi 300 años
tiene lugar en septiembre, del 7 al 17, y que hace cuadruplicar
la población de la urbe. Declarada Fiesta de Interés
Turístico Nacional y firme candidata a la categoría
internacional, la Feria reúne cada año lo
mejor de la cultura, el toreo, la música y la fiesta
en torno a decenas de actividades en las que participan
más de 500.000 personas.
Actos culturales, deportivos, sociales. Desde degustaciones
culinarias a presentaciones de libros, campeonatos de ajedrez
y torneos internacionales de tenis, rutas de tapas típicas,
conciertos de bandas musicales, folclore de todo el mundo,
concentraciones de diverso tipo, jornadas culturales, tardes
taurinas, teatros, batallas de flores, exposiciones, recitales
poéticos, concursos, bailes, conciertos, verbenas,
mercadillos, certámenes, exhibiciones... Y por si
faltara algo, también un trasfondo religioso ya que
no en vano la Virgen de los Llanos, patrona de Albacete
desde hace más de 50 años, preside la Feria
y es la protagonista de la Cabalgata de Apertura, uno de
los actos más populares y emotivos, en el que se
entremezclan pasos de moros, manchegas vestidas con el atuendo
regional, las peñas acompañados por bandas
musicales y carrozas con adornos festivos, y que concluye
con una espectacular suelta de palomas.
Hay quienes hablan de la Feria de Albacete remontándose
a sus orígenes, hace casi tres siglos, en tiempos
de Felipe V, o incluso antes, en el siglo XV, cuando empezó
la primera actividad comercial en la ciudad, entonces un
villorrio. Otros prefieren referirse a ella, como la fiesta
de los mojitos, el jamón, el queso y el buen vino
manchego, como el lugar que nunca duerme y que ofrece excelentes
atracciones musicales. La Feria de Albacete es para algunos,
ante todo una feria taurina, de las mejores de España,
donde es posible ver a los grandes diestros y toros de las
mejores ganaderías; los más intelectuales
valoran en cambio su atractiva propuesta cultural, con buenas
exposiciones, conciertos, muestras de artesanía y
mucho más.
Sería difícil decidir cuál de estos
criterios es el más acertado. En realidad, lo mejor
de la Feria de Albacete es que todo lo dicho es cierto,
que en ella se dan cita la alegría y el espectáculo,
la cultura y el deporte, la buena gastronomía y la
marcha nocturna, la diversión asegurada para gentes
de todas las edades.
Un Albacete secreto
Al contrario que otras ciudades construidas entre colinas
o en lo alto de las montañas, Albacete es llana,
y así la bautizaron sus antiguos pobladores los árabes:
Al-Basit (El Llano) y por tanto poca dada a los vericuetos,
a los rincones perdidos a los recodos en el camino. Albacete
se muestra tal cual es a primera vista, lo que no quiere
decir que no esconda tesoros, que no solicite una inspección
minuciosa de sus encantos para descubrir su belleza interior.
Buen ejemplo de lo dicho es el Pasaje de Lodares. Apenas
visible desde sus entradas por la calle Mayor o la del Tinte,
cuando se penetra en él descubre su espectacular
arquitectura renacentista, aunque creada a comienzos del
siglo XX con clara influencia modernista, sus retorcidos
balcones de forja, sus elaboradas cornisas, sus estatuas
y, sobre todo, esa luz tamizada que proyecta su techo acristalado,
en la mejor tradición de las galerías comerciales
decimonónicas en Europa.
Mucho más evidente es la manera de destacar de la
catedral de San Juan Bautista, una de las pocas construcciones
que se eleva ligeramente sobre el plano y perfecto entramado
urbanístico de la ciudad. Se trata de una obra de
concepción gótica pero que mezcla diferentes
estilos. Su prolongado periodo de construcción, a
lo largo de cuatrocientos años, ha dado como resultado
una capilla gótica, cuatro grandes columnas renacentistas,
diferentes elementos barrocos y una portada neogótica.
Para que no falte nada, en 1958 los muros se cubrieron con
pinturas de dudoso gusto del padre Escrivá. En el
lado del evangelio se halla la capilla de la Virgen de los
Llanos, patrona de Albacete, con bóveda de crucería.
Alberga esta capilla un retablo renacentista con seis tablas
del llamado Maestro de Albacete, pintor relacionado con
el círculo de Hernando Yáñez de la
Almedina. El resto de capillas se cubren con bóvedas
estrelladas góticas. Sobresale también la
sacristía (siglo XVI) con decoración de grisallas.
Entre las piezas artísticas de mayor valor se encuentra
una tabla (siglo XVI) con el Juicio de las almas, una imagen
barroca de la Virgen de la Estrella y una custodia (siglo
XVI).
La arquitectura religiosa de Albacete también se
muestra en el antiguo monasterio de la Encarnación
(s. XVI), hoy centro cultural, que conserva un artesonado
de casetones octogonales y el claustro (siglo XVI) de dos
cuerpos con arcos. La iglesia de la Purísima Concepción
(siglo XVI) conserva escasos restos de su primitiva fábrica.
La portada, por ejemplo, pertenece al siglo XVIII. En el
interior hay capillas laterales y bóveda de arista.
En el presbiterio se alza un magnífico retablo (siglo
XVIII) churrigueresco con columnas salomónicas y
ático semicircular.
Arquitectura popular
El recorrido por el centro histórico de Albacete
lleva también a la Posada del Rosario, actual Oficina
de Turismo, biblioteca y centro de exposiciones, en la que
se puede descubrir el resultado de la mezcla de estilos
gótico, mudéjar y renacentista. Además
presenta bellos artesonados de madera, portada de arco de
medio punto en piedra y patio de columnas. El conjunto es
Monumento histórico-artístico Nacional, ya
que constituye una buena muestra de este tipo de alojamiento,
al más puro estilo castellano, que abundaba antaño
por toda La Mancha. No muy lejos, en la calle Tejares, se
encuentran otros ejemplos de viviendas típicas de
Albacete, con la tradicional organización de estancias
alrededor de un patio central. La Casa de los Picos y la
Casona Perona cuentan con fachadas blasonadas, lo que da
una idea de la alta alcurnia de sus primeros moradores.
El recorrido tranquilo por las calles de Albacete seguirá
deparando sorpresas al viajero. El siglo XX, que aportó
a la ciudad progreso y modernidad, también causó
muchos males a su arquitectura, como ha ocurrido con tantas
ciudades españolas. Sin embargo, de este periodo
quedan obras destacables, como el palacio de la Diputación
(siglo XIX), de estilo ecléctico; el edificio del
Banco Español de Crédito (1922), la Caja de
Valencia (1926), el colegio Notarial (1925), la plaza de
toros (1917), la casa de las Flores (1916) y las casas de
Cabot (1922). Buenos ejemplos todos ellos de los estilos
historicista y postmodernista imperantes en la época.
Una curiosa visita es la de los refugios antiaéreos
empleados por la población durante la Guerra Civil,
la última original aportación a la ruta turística
por Albacete.
Para solaz del cuerpo, nada como un tranquilo paseo a la
sombra de los árboles del Parque de Abelardo Sánchez,
el Paseo de la Cuba, los Jardinillos de la Feria, la Pulgosa
o el Parque de la Fiesta del Árbol, donde con frecuencia
se encuentran albaceteños jugando a las bochas, parecido
a la petanca. Y para estimular el espíritu, vale
la pena visitar el Museo Provincial de Albacete, con sus
excepcionales colecciones de Arqueología, Bellas
Artes y Etnología, y conocer el único Museo
de la Cuchillería que muestra una de las industrias
artesanas que más han caracterizado a esta ciudad.
Quienes deseen prolongar unos días más su
estancia en Albacete, pueden utilizar esta ciudad como punto
de partida para realizar excursiones a espacios naturales
como los Montes de Chinchilla, el Parque Natural de las
Lagunas de Ruidera y la Sierra de Alcaraz, donde está
el Nacimiento del Río Mundo. En la zona septentrional
de la provincia se extiende el Valle del Júcar, allí
se encuentran pueblos de fuerte sabor manchego entre robledales
y campos de labor. Hacia el Este se encuentran los Campos
de Montiel, mientras que hacia el Sureste, en el Campo de
Hellín y Tobarra, se puede visitar uno de los yacimientos
arqueológicos más importantes de Castilla
La Mancha: el Tolmo de Minateda. Y como colofón,
la riqueza monumental de localidades como Chinchilla y Almansa.
Manjares
de la tierra
Ya sea en la capital o en las localidades próximas
hay que disfrutar de la rica y variada cocina albaceteña.
La gastronomía de la provincia de Albacete sorprende
por su variedad. En ella se dan cita numerosas carnes, una
buena oferta de pescados del Mediterráneo, hortalizas
y verduras, y magníficas frutas, que hacen las delicias
de todos los paladares.
La carne de caza puede prepararse de más de treinta
formas distintas: a la cazadora, a la colirón, a
lo duque, con col, en escabeche, etc. Hay una gran variedad
de guisos para preparar liebre, perdiz, conejo... con los
intensos y variados aromas del campo. El cordero segureño,
que se produce en la confluencia de la provincia con Murcia
y Andalucía, es el más sabroso y el mejor
de España; el cerdo y las aves de granja también
están presentes, dentro de una cocina de platos fuertes,
propios de un clima de interior, con inviernos muy fríos.
El cordero asado, la paletilla de cabrito o los gazpachos
manchegos, elaborados con caza, aportan las calorías
necesarias para hacer frente a esos rigores invernales.
Además de los pescados mediterráneos muy bien
valorados en Albacete, las frescas corrientes fluviales
de la provincia aportan a su cocina muchos otros pescados:
truchas, carpas, lucios y cangrejos, se dan cita en las
mesas albaceteñas, llevando consigo todo el sabor
y frescura de esta agua. El bacalao, en distintas preparaciones,
completa la oferta pesquera.
Entre los platos típicos, destacan, por ejemplo,
el ajo pringue o de 'mataero', muy consumido durante el
ancestral rito de la matanza del cerdo, gachas, migas, atascaburras
o mojes de tomate. El queso manchego, cortado en triángulos
isósceles, se consume como tapa, pero también
puede tomarse frito. El pastel de puerros muestra una parte
de las delicias que puede ofrecer la huerta albaceteña,
además de un buen pisto. Con setas y espárragos
trigueros se elaboran recetas típicas y tentadoras,
llenas de sabor de campo, y durante todo el año,
los guisos de legumbres con matanza o bacalao.
La oferta repostera de Albacete también es muy variada,
destacando los dulces elaborados en monasterios, como las
tradicionales flores manchegas, los suspiros, los conocidos
Miguelitos de la Roda, las natillas pestiñadas o
los bollos de mosto. En la provincia pueden encontrarse
las Denominaciones de Origen La Mancha, Almansa, y recientemente
la otorgada a los vinos de pago Finca de Elez. Aparte de
estos excelentes caldos, no hay que marcharse de la región
sin haber probado la cuerva, bebida típica albaceteña,
compuesta de agua, azúcar, limón y vino. Una
experiencia única es probar el denominado Menú
de las bodas de Camacho, recogido por Cervantes, y que algunos
restaurantes locales ofrecen a los buenos comilones.
ALBACETE EN LA RED
Puede conseguirse más información
sobre la Feria de Albacete y sobre la propia ciudad en las
siguientes direcciones de Internet:
http://www.turealba.com
información muy completa sobre Albacete y su Feria,
incluyendo rutas, alojamientos, etc.
www.feria-de-albacete.albacity.org
se incluye el programa de feria del 2007 y tiene un lenguaje
más coloquial.
www.albacete.es/feriataurina2007
todo lo que hay que saber sobre la oferta de toros durante
la Feria.
www.albacetesiempreabierto.com
información sobre la ciudad y muy buenas fotos.
www.afalbacete.com/modules.php?name=News&file=article&sid=75
hay muy buenas fotos procedentes de un concurso que se convocó
en 2006.
www.albacete.com/cultural
toda la oferta cultural de la ciudad
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